sábado, 23 de mayo de 2015

La pesadilla de un escritor




Octubre 2017


A lo largo de mi vida he escrito muchas novelas y, en la mayoría, tenía la sensación de que eran los personajes los que se ocupaban de escribir la historia.

La historia que hoy narraré ocurrió en el año 2017 tras haber publicado mi novela “Un ser extraño”.

Es el momento de coger una vela y, con el siniestro contoneo de su llama, dejarte guiar por esta historia aterradora.

Me encontraba junto a mi pareja, María, en casa. Acababa de abrir una botella de champán para celebrar el éxito de mi última novela.

En ella había creado a un ser aterrador cuyo rostro aún ondea por mi mente.

Rostro muy similar al de una calavera, unos ojos completamente huecos, boca enorme con dientes afilados. 

Solía vestir una capa larga y negra. En su cabeza, a medida, un elegante sombrero negro con un pequeño símbolo en rojo.

María posó sus labios en los míos, devolviéndome así a la realidad.

- ¿En qué piensas? [Preguntó María sonriendo].

- En que me parece que he invertido demasiado tiempo en la dichosa novela.

Tras un largo y profundo beso, nos marchamos al dormitorio.

Fuimos quitándonos la ropa entre besos y caricias, procurando disfrutar cada segundo que pasaba.

Nuestros cuerpos, desnudos y sudorosos, danzaron entre las sabanas descontrolados hasta altas horas de la madrugada.

Me desperté sobresaltado, sobre las tres de la madrugada, debido a una pesadilla que tuve con aquel ser.

Era absurdo temer algo que yo mismo había creado y, lo más importante, no existía realmente.

Pasé varias noches sin poder dormir bien. La ansiedad se apoderaba de mí siempre a la misma hora.


Unos días después, decidimos salir a cenar a un restaurante que acababan de abrir. Salir me venía mejor que nunca ya que así mantenía mi mente ocupada y la ansiedad alejada.

Estábamos disfrutando una agradable velada. Comida buena, gran trato. Desde esa noche volvíamos muy a menudo.

- Perdone, usted es Pedro Ibáñez ¿Verdad? El escritor de “Diario del más allá. [Preguntó el dueño del restaurante].

- Si, soy yo. [Contesté sonriendo]. Pero, por favor, tutéame.

- De acuerdo. [Dijo riendo]. Soy un gran admirador tuyo ¿Me haría el favor de hacerte una foto conmigo?  

- Por supuesto, eso ni se pregunta.

- Perfecto. La pondré en la pared del local para que la vea la gente. Muchas gracias.

- Un placer.

Cuando iba a sentarme me quedé petrificado. En una de las mesas del local se encontraba un extraño hombre.

Llevaba una gabardina negra y un sombrero que tapaba su rostro. La sangre se me heló cuando se lo quitó.

No podía creerlo. Era él… mi creación…

- Pedro ¿Te encuentras bien? [Preguntó María asustada].

Desvié la mirada hacia María y, al volver a mirar al ser, este había desaparecido.

Tras marcharnos del local, la cosa no mejoró. Sentía a ese ser acercarse sigilosamente ayudado por la oscuridad de la noche.

- ¿Me puedes explicar de una vez qué está ocurriendo? [Preguntó María parándose en seco.]

- Que está vivo…

Miré al final de la calle y lo vi con su pausado y siniestro andar. No iba a descansar hasta cogerme.

- Pedro, está todo en tu cabeza… Mira bien, ahí no hay nadie…

Forcé la vista hasta que, poco a poco, fue difuminándose la figura hasta desaparecer por completo.

No entendía nada.

- Creo que me estoy volviendo lo…

No podía creerlo. Donde se supone que debería estar María estaba ese ser. Se encontraba mirando al suelo y sin decir ni una sola palabra.

Quería salir corriendo pero mi cuerpo no reaccionaba. .

- No entiendo por qué tienes tanto miedo, te recuerdo que tan solo soy el producto de tu perturbada imaginación.

Se quitó el sombrero y me miró.

Era tal y como lo había descrito en mi novela. Esa cara esquelética, esas cuencas vacías. Era horrible.

Me agarró con sus huesudas manos y pegó su cara a la mía.  Yo cerré los ojos, temiendo lo peor.

Cuando volví a abrirlos, María me estaba besando.

- ¿En qué piensas, Pedro? Te veo ausente.

- Perdona… NO se que me ha pasado.

- Que pasas demasiado tiempo metido en temas paranormales. Te vendría bien un descanso. [Dijo riendo].

- Tientes toda la razón.

A la semana siguiente, volvimos al restaurante.

Antes de sentarnos, decidimos saludar al dueño y contemplar la fotografía que nos habían hecho.

- Aquí tienes una copia, Pedro. Imaginé que la querrías.

- Muchísimas gracias.

Una vez sentados, comencé a observar la fotografía. Un sudor frío recorrió mi espalda mientras mi corazón se aceleraba.

- ¿Qué ocurre?

No contesté, solo le di la fotografía.

Su cara de sorpresa fue enorme al contemplar que, detrás de nosotros, en una de las mesas, estaba ese ser, mirando fijamente.

Volví a coger la foto y me quedé mirándola.

- Siempre estaré ahí, observándote desde la oscuridad más absoluta. Pero no temas, al fin y al cabo, solo soy producto de tu imaginación ¿O no?

sábado, 9 de mayo de 2015

Cerveza y misterio



Diciembre 2015


Como ya se habrá percatado, querido lector, soy un fanático de la cerveza. Me gustaba disfrutarla mientras escribía y, sobre todo, cuando me juntaba con amigos.

Nuestro punto de encuentro era Cervemur, una cervecería que quedaba muy cerca de mi casa. Un paraíso de la cerveza con más de mil quinientos tipos de cerveza para los paladares más selectos.  

Es el momento de coger una vela y, con el siniestro contoneo de su llama, dejarte guiar por esta historia aterradora.

Estaba esperando a mi amigo Manuel en la terraza. Unos días atrás habíamos estado investigando sucesos paranormales en una casa y queríamos comentar lo que habíamos descubierto en las grabaciones.

Este hizo aparición entre el gentío y se sentó frente a mí.

- Hola, Pedro ¿Cómo estás? [Preguntó estrechándome la mano].

- Bien, no me quejo, la verdad ¿Y tú?

- Muy bien, deseando enseñarte lo que he encontrado, pero antes pedimos algo ¿No?

- Tienes razón, voy a pedir.

Cuando me iba a levantar, el camarero hizo aparición.

- Hola Pedro. Me han traído una nueva cerveza. [Dijo dejando la botella en la mesa]. Es una botella de edición limitada.

- Tiene muy buena pinta.

- Pues a disfrutarla se ha dicho.  [Dijo dejando dos vasos]. Que aproveche.

- Muchas gracias, “Maqui”.

Abrió la botella y comenzó a servirla.

Era una cerveza de trigo, turbia, de color anaranjado. La botella era negra con el nombre en rojo “Sangre de demonio”.

Vi que en la parte de atrás había un pequeño texto en letra pequeña.

“Advertencia: Con un vaso podrás ver un universo extraño, con dos, podrás visitar el mismísimo infierno, pero con tres…  nadie volverá a saber nada de ti ¿Te atreves a intentarlo?”.  

No pude evitar reírme ante aquel texto junto a Manuel.

Comenzamos a ver las fotos y a charlar mientras la cerveza iba haciendo efecto de manera veloz.

Comencé a marearme y todo se volvió negro.

Cuando recobré la conciencia vi a Manuel inconsciente con la cabeza apoyada en la mesa.

Lo desperté y miré a mi alrededor. Seguíamos en Cervemur, pero, las luces se encontraban apagadas y no parecía haber nadie.

- Esto no me gusta, Manuel. Será mejor que nos vayamos.

Nos levantamos y llegamos a la puerta, pero esta se encontraba completamente cerrada. Lo que más me llamó la atención fue que estaba oxidada.

A través de los barrotes vi a alguien pasar, así que grité para llamar su atención. Tras oírme se fue acercando y una vez que lo vi, me quedé helado.

Tenía unos ojos tan negros como los de un tiburón blanco. Su cara era similar a la de un hombre lobo, con orejas puntiagudas. Recuerdo como sonreía, con su boca enorme adornada con unos dientes afilados. De su cabeza salían unos afilados cuernos blancos con el pico negro. 

- ¿Ya os queréis marchar? Si acabáis de llegar…

Asustados, corrimos al interior del bar.

Esperaba, inútilmente, encontrar a alguien que pudiera ayudarnos o, por lo menos, explicarnos lo que estaba sucediendo.

Era extraño. Todo estaba sucio y estropeado. Parecía que llevaba años abandonado.

- Tengo que estar soñando… [Dijo Manuel llevándose las manos a la cabeza]. Nos hemos emborrachado y nos hemos quedado dormidos... Es eso, solo eso.

- ¡RELAJATE! [Grité abofeteándolo]. Esto no es un sueño. No se si te has percatado, pero puedes leer los carteles perfectamente. Leer en un sueño es imposible.

Cogió uno de los carteles que había en el suelo y, tras examinarlo, lo tiró y se llevó las manos a la cara.

-  Entonces… estamos atrapados de verdad en Cervemur… Pero… mira como está todo. Parece que lleva años abandonado. ¿Y qué era esa cosa que nos ha hablado en la puerta?

- Me gustaría responderte a todo, pero estoy igual que tú. Solo se que tenemos que salir de aquí antes de que esa cosa nos alcance.

- ¿Hablando de mi? [Dijo el ser apoyado en el marco de la puerta]. Eso es de mala educación.

- ¿Qué demonios eres y que quieres de nosotros? [Pregunté aterrado].

- En tu propia pregunta está la respuesta… En cuanto a qué quiero… quiero vuestra alma. Vagareis eternamente.

- Insinúas que estamos…  

- Muertos [Dijo terminado la frase de Manuel]. No debisteis haber tomado esa cerveza ¿No leísteis la advertencia que lleva en la parte de atrás?

En ese momento recordé la advertencia de los vasos. No podía creer que fuera verdad.

- ¿Qué va a pasar con nosotros ahora? [Preguntó Manuel].

- Que vendréis conmigo… [Dijo sacando un largo y afilado tridente].

Salimos corriendo mientras oíamos como ese ser reía de una manera muy macabra.

Habíamos vuelto al principio. La puerta seguía cerrada y era imposible abrirla. Ese ser se acercaba cada vez más a nosotros con paso firme.

Por mucho que corríamos sentíamos su respiración cerca. Estábamos acorralados, sin salida alguna, sin esperanzas.

Como ya no teníamos nada que perder, decidimos plantarle cara.

Comenzamos a golpearlo con todo lo que íbamos encontrando. Sillas, tablones, botellas… todo impactaba contra ese ser sin hacerle prácticamente nada, salvo romperle uno de sus cuernos. Esto lo hizo enfurecer mucho más.

Cuando me disponía a huir, noté un dolor intenso en mi torso acompañado de un fuerte ardor.

Cuando miré mi estomago vi que de el salían tres pinchos. No había ninguna duda, ese ser me había cazado…

Sentía que me iba apagando poco a poco. Mis piernas y mis brazos no respondían y la vista se me nublaba,

De pronto oí un desgarrador rugido y caí al suelo.

Me giré como pude y entonces pude ver bien lo que estaba ocurriendo.

Manuel sujetaba el cuerno con las dos manos y lo proyectaba una y otra vez contra ese ser sin dudar. Podía ver la ira reflejada en su rostro.

El tridente que atravesaba mi cuerpo comenzó a evaporarse a la vez que el cuerpo del demonio.

Todo se fue volviendo más y más borroso hasta que todo quedó negro.

Cuando recobré el conocimiento, me encontraba sentado en la mesa de la terraza de Cervemur. Todo volvía a estar como antes.

Recuerdo la cara de Manuel, era una mezcla de alivio y duda.

Lo más impactante fue que Manuel, mirándome con cara de asombro, puso el cuerno encima de la mesa. Todo había sido real…

- Veo que os ha gustado, aun me queda una ¿La queréis? [Dijo el camarero].

Manuel y yo nos quedamos unos instantes mirándonos.

- Creo que mejor tomaré una Vitus…

Ese cuerno lo guardé y lo sigo utilizando como recipiente para la cerveza cada vez que salgo. Había sido mi salida del infierno y no sabía cuando podría volver a necesitarlo.

sábado, 14 de marzo de 2015

Soledad




Septiembre 2015

Esta es una historia que, sinceramente, odio recordar. Una etapa oscura, en la que me sentía completamente vacío.

Fue en el 2015, a mis 23 años. 



Es el momento de coger una vela y, con el siniestro contoneo de su llama, dejarte guiar por esta historia aterradora.

Me veía sumido en una rutina permanente. Gimnasio, clase, casa. Los fines de semana que conseguí desconectar de aquello podría contarlos con los dedos de una mano.

Mis amigos, habían ido desapareciendo poco a poco. Había estado padeciendo ataques de ansiedad y apenas salía, por lo que casi no los veía.

Me encontraba sentado frente al ordenador, intentando escribir  una nueva historia. Aún no era un famoso escritor, tan solo escribía historias para subirlas a mi blog. 

No paraba de enviar mensajes a mis amigos, a ver si se animaba alguno a salir. Llevaba demasiado tiempo encerrado en casa. Unos no podían y otros ni contestaron.

Me abrí una cerveza mientras escribía e intentaba, nuevamente sin éxito, localizar a algún amigo para tomar algo.

Frustrado al ver que no conseguía escribir nada decente y que iba a pasar otro día encerrado en casa sin tener a nadir con quien salir, empecé a refugiarme en la bebida.

Ahí estaba yo, a oscuras, iluminado tan solo por la pantalla del ordenador y conversando continuamente con el fondo de mi vaso.

A cada trago comenzaba a desentenderme de la realidad. Comenzaba a olvidarme de todos mis problemas y a relajarme, hasta que alguien llamó a mi puerta. Esta se abrió pero no entró nadie.

- ¿Quién hay ahí? [Pregunté asustado al recordar que esa noche estaba solo en casa].

No obtuve respuesta alguna, tan solo vi una pequeña sombra que seguí, hasta que lo vi. Entre lo que había bebido y que las luces estaban apagadas, tan solo podía ver una sombra distorsionada.  

Intenté encenderlas, pero fue inútil.

Estaba inmóvil, frente a mí, sin decir absolutamente nada. Cada vez que intentaba tocarla, mi mano la atravesaba.

- Así que bebiendo para olvidar. [Dijo con una voz muy familiar].

- Puede ser, pero no es asunto tuyo. [Balbuceé atontado por el alcohol].

- ¿Intentas olvidar que no tienes amigos?

- Si los tengo, solo que hoy no pueden quedar

- Te engañas a ti mismo. El fin de semana pasado lo mismo, y el anterior. No seas ingenuo. No tienes a nadie, estás solo.

- Cállate… No tienes ni idea. [Dije volviendo a mi cuarto].

- ¿Y qué estas escribiendo? ¿Es una nueva historia para tu blog? [Preguntó a lo lejos con cierto tono de burla]. Es una pérdida de tiempo, sabes que lo que tú escribes no le importa a nadie.

- ¡CALLATE!

Intentaba ignorarlo, pero era inútil. Podía verlo por el rabillo del ojo, moviéndose de un lado a otro, intentando llamar mi atención.

El caso es que, pese a que no quería escucharlo, lo hice y me di cuenta de que no estaba equivocado del todo.

Era cierto que mis amigos estaban muy distantes y que, por mucho que intentaba promocionar mis relatos, nadie le prestaba atención a mi blog.

Me levanté de mi silla y volví a donde estaba ese extraño ser, estaba decidido a plantarle cara.

- No se quien eres, ni quiero saberlo, solo quiero que te marches de mi casa.

- Eres tú el que me ha traído aquí…

- Se acabó, marchare de mi casa de una vez

- Espera, tengo algo que puede interesarte

- ¿De qué se trata?

- Quieres ser recordado ¿No? Pues tengo la solución. [Dijo sacando unas tijeras]. Todo el mundo sabe que solo recuerdan a uno cuando ya está muerto. Es curioso ver que solo valoran las obras de alguien una vez que ha fallecido.

- Suelta eso, no hagas ninguna locura.

Se abalanzó sobre mí con las tijeras y comenzamos a forcejear.

Agarró fuerte mi brazo derecho y lo apoyó sobre el lavabo.  Apoyó las tijeras suavemente sobre mi muñeca, sabía que en cualquier momento lo haría.

Un fogonazo de luz iluminó el lugar. No podía creer lo que estaba viendo.

Me encontraba de pie, en el baño. Mi brazo derecho apoyado en el lavabo y mi brazo izquierdo, con tijera en mano, calculando el corte. Frente a mi, el espejo…

Tras guardar las tijeras, me detuve un instante a ver mi reflejo en este, y fue ahí cuando comprendí que, en la más absoluta soledad, tú eres tu propio enemigo…


domingo, 23 de noviembre de 2014

Ghost's sleep




DEDICADO A MI QUERIDO PADRE.

Una vez más queda demostrada cuan efímera es nuestra existencia en este mundo.

Gracias Por cada momento que pasamos juntos y todo lo que hiciste por mí.

Duele despedirse de un ser querido, pero, más aún, no poder hacerlo. Te das cuanta de que, probablemente, tenías mucho que contarle o cosas pendientes por hacer y que ahora es imposible.

Espero que, estés donde estás, tengas la paz y el descanso que tanto te mereces.

Nunca te olvidaré.

Pedro Ibáñez Nicolás (1959 2014) D.E.P.




Desde bien pequeño he sido un gran fanático de los videojuegos. Fútbol, guerra, aventuras y, sobre todo, terror.       

Disfruté con grandes títulos como Resident evil, Obscure, Silent hill y Project zero, pero necesitaba algo más.

Busqué desesperadamente por Internet el juego más terrorífico del mundo. Quería un juego que llevara consigo alguna leyenda.

Desafortunadamente no hubo resultado. Siempre aparecían los mismos juegos de terror en distintos tops hechos por aficionados.

Cuando ya iba a abandonar la búsqueda, encontré un foro en el que hablaban sobre un extraño videojuego de Estados Unidos llamado Ghost's sleep.

Afirmaban que, una vez terminado el juego por completo y con este ya puesto en venta, varios de los desarrolladores se suicidaron.

Esto hizo que se cancelaran sus ventas en el resto de países y dejaran de fabricarse copias.

El chico que contaba todo esto afirmaba tener este juego en sus manos gracias a un amigo suyo que lo consiguió.

Aseguraba que el juego era terrorífico y que tenía un nivel oculto.

Al parecer, recorrías un castillo. Estaba diseñado para poder entrar en todas las estancias de este, siempre y cuando encontraras las llaves precisas. Una de esas puertas se encontraba en el sótano y, por mucho que ha buscado la gente, no han encontrado la llave.

La idea de que el juego tuviera un misterio oculto me entusiasmaba, por lo que quería jugar si o si.

Pensé en ponerme en contacto con él, pero entonces recordé a un gran amigo mío, Antonio, que era un experto en el mundo de los videojuegos. Sabía que, aunque el juego no había llegado a España, él lo tendría, a si que decidí llamarlo.

- Dime, Pedro. [Dijo Antonio tras descolgar el móvil].
                                                                                          
- Muy buenas, Antonio. Te cuento. He estado mirando por Internet el juego más aterrador que existe y por lo visto es uno llamado Ghost's sleep. Quería saber si tú tenías alguna copia por ahí.

- Veo que ni con los videojuegos descansas de los temas paranormales. Tengo uno de los originales aquí mismo. Si quieres probarlo acércate a mi casa y te lo presto, sin problema.

- Prefecto, Antonio. Me paso enseguida por tu casa. Muchas gracias.

- Para eso estamos, Pedro. Nos vemos.

Tras arreglarme, me marché a su casa para conseguir ese juego tan aclamado por los fanáticos del género de terror.

Llamé a su puerta y, sin preguntar, abrió sin más.

- Muy buenas, Antonio ¿Cómo estás?

- Genial. Estoy jugando online con unos amigos. Este juego de guerra es una pasada, te lo recomiendo.

- No, gracias. En este momento solo quiero ese juego de terror del que tanto hablan en los foros.

- Pues no te pierdes nada, la verdad. Da miedo, pero no es para tirar cohetes. Lo tienes en esa estantería de ahí.

- Perfecto, muchas gracias. Te lo traeré de vuelta en cuanto lo termine.

- No te preocupes, es tuyo, te lo regalo.

- ¿Enserio? Muchas gracias

- Pero solo con una condición… que consigas la dichosa llave oculta que nadie ha encontrado todavía.

- Si no la has encontrado tú, que siempre obtienes el cien por cien en todos los juegos… Me parece que yo no tengo mucho futuro [Dije riendo].

- Quién sabe… a lo mejor eres tú el elegido.

- No caerá esa breva… Bueno, me marcho. Gracias de nuevo.

- De acuerdo, no te preocupes amigo. Cuídate.

 Tras llegar a casa conecté rápidamente la consola e introduje el juego sin perder ni un segundo.

Como siempre, aparecieron las compañías que lo desarrollaron y, tras esto, una breve introducción del juego.

Según el video, manejabas a un periodista que investigaba unas extrañas desapariciones. Todas las pistas que obtenía lo llevaban hasta una mansión gigantesca y tenebrosa.

A simple vista era un juego muy simple y repetitivo.  Descifrar puzzles, matar monstruos y, de vez en cuando, algún susto.
Pese a no ser gran cosa, cuanto más avanzabas, más ganas tenías de continuar jugando sin saber el por qué.

Tras semanas de juego y explorando todo lo posible, conseguí llegar al final, pero sin encontrar la llave.

No quería terminarlo sin encontrarla, así que estuve un día completo investigando el mapa, que era gigantesco.

Cuando ya lo iba a dar por perdido, me percaté de que, en el piso más alto, había unos extraños puntos en el suelo que apenas eran visibles. Lo extraño era que estos solo se podían ver desde cierto ángulo.

Tras mirar detenidamente, descubrí que se trataba de pisadas. Se dirigían hacia una de las habitaciones.

Me introduje en esta y, tras registrarla a fondo,  encontré un texto apenas visible en un cuadro.

“The key will only be used by those who deserve it”

- ¿La llave solo podrá ser utilizada por aquellos que la merezcan? Buscaré por internet… [Dije en voz alta].

Por mucho que busqué, no había resultado alguno. ¿Había descubierto algo nuevo?

Aparecieron unas huellas más claras que salían al exterior y las seguí con mi personaje por el pasillo hasta el piso de abajo.

En medio del pasillo que ya había recorrido en numerosas ocasiones antes, había aparecido un papel.

Tras acercar al personaje y pulsar el botón de acción, apareció en pantalla el texto “If you read this, it means you are de one” (Si puedes leer esto, significa que tú eres el elegido).

No podía creerlo, estaba consiguiendo algo que no había conseguido nadie.

Volvieron a aparecer unas pisadas en el pasillo, pero esta vez se veían muy claras. Eran de un color rojizo e iban descendiendo las escaleras hasta la planta baja.

Tras bajar con mi personaje, encontré un texto escrito en sangre en la pared, junto a la puerta del sótano.

“Blood is the key”

- ¿La sangre es la llave? [Me pregunté]. ¿Se referirá a  la famosa llave que nadie encuentra?

Estuve haciendom estas preguntas, mientras manejaba a mi personaje hacia el sotano.
Me llevé una enorme sorpresa al ver que, al entrar en este, comenzó una secuencia de video en la que el protagonista se acercaba hasta la puerta.

Sacó un cuchillo y se rajó la palma de la mano. La Impregnó con su sangre y dibujó un extraño símbolo.

Un texto apareció de pronto en la pantalla.

“It is your last opportunity. Are you sure you want to open this door? “Es tu ultima oportunidad ¿Estás seguro de que quieres abrir esta puerta?

Junto a este texto, aparecían las opciones de si o no y, sin pensarlo mucho, pulsé el sí.

La puerta se abrió y mi personaje la atravesó.   No podía creer lo que había dentro de esta.

Me encontré frente a un pasillo, con la cocina al lado izquierdo. Pasado el pasillo había un comedor.

- Pero… un segundo… esto es… mi casa… ¿Cómo es posible?       

No lo podía creer. ¿Cómo había podido aparecer mi casa en el videojuego?

Solté el mando, salí de mi habitación y me dirigí al salón de manera veloz. La sorpresa fue mayúscula cuando lo vi.

Ahí estaba, parado frente a mí, serio y con la sangre goteando de su mano. Era el protagonista del videojuego.

- Hola, Pedro ¿Estás disfrutando del juego? [Dijo mirándome serio].                      

- ¿Quién eres y qué está pasando aquí?

- ¿Después de tantos días jugando conmigo, todavía te lo preguntas?

- Esto no puede ser real. Tengo que estar soñando.

- ¿No te gustaba tanto el juego? Pues vas a tener todo el tiempo del mundo.

Corrí, pasando por su lado y me fui a la puerta de entrada, que se encontraba abierta. Lo extraño era que no daba a la entrada de mi edificio, si no que me llevaba a, lo que parecía ser, el castillo del videojuego.

No tenía sentido alguno ¿Cómo se había podido conectar el videojuego al mundo real?

Avancé por el enorme y solitario castillo, mientras sentía como el personaje me perseguía de cerca.

Apareció de la nada y se abalanzó sobre mi

- ¡MORIRÁS![Gritó levantando el cuchillo]

Conseguí escapar de él como pude, así que comencé a correr, malherido hasta llegar de nuevo a la puerta que llevaba a mi casa.

Cuando apoyé la mano, me di cuenta de que estaba sangrando y, en ese momento, recordé que todo eso empezó cuando el personaje dibujó un símbolo en la puerta con su sangre.

- A lo mejor esa es la solución… [Pensé cerrando la puerta una vez que entré].

Comencé a dibujarlo en la puerta, mientras esta se movía aporreada por el personaje.

De pronto, la puerta se abrió de par en par haciéndome imaginar lo peor, pero la sorpresa fue mayúscula al ver que se trataba de mi padre.

- He llamado a la puerta varias veces y no abrías ¿Qué te ocurre?

Sin mediar palabra alguna, lo abracé con fuerza. Había funcionado y todo había terminado por fin.

Tras todo esto, me deshice del juego y dejé los de género de terror por un tiempo…

sábado, 6 de septiembre de 2014

La visita a la casa de los espejos



Septiembre 2004


Anteriormente, en este diario, mencioné mi extraña experiencia con los espejos.
                                             
Tras contárselo a mis compañeros Alejandro García “Alex” y Jesús López, decidimos visitar la famosa casa de los espejos.



Es el momento de coger una vela y, con el siniestro contoneo de su llama, dejarte guiar por esta historia aterradora.


Me reuní con ellos por la tarde tras decirle a mi madre que iba a estar un rato en la casa de Alex.

Aún recuerdo ese temor al caminar junto a esa casa tan siniestra, incluso a plena luz del día.

Verla no inspiraba confianza. Fachada desconchada, ventanas destrozadas, césped descuidado y una valla oxidada que rodeaba todo el terreno.

- Mirad. Por aquí es por donde suele entrar la gente. [Dijo Alex señalando un hueco que había en la valla].

- Pues entremos. [Dije colándome por el hueco].

Recorrimos el patio en completo silencio por el temor de ser descubiertos por algún adulto y que llamaran a nuestros padres.

Nos adentramos en la casa con mucho cuidado, observando cada desperfecto que tenía.

He de admitir que la sensación al estar ahí dentro era de agobio. Sentía una extraña fuerza sobre mí.

Aún puedo recordar cómo era la casa. Podría recorrerla entera con los ojos cerrados.

Nada mas entrar, nos encontramos con un amplio recibidor completamente destrozado y con pintadas en la pared.

Continuamos por la derecha hasta el comedor, en el que aún quedaba algunos libros en la estantería y algunos muebles polvorientos.

- Busquemos el baño. [Dijo Jesús]. Allí seguro que habrá algún espejo.

- Tienes razón. [Respondí mirando de un lado a otro].

- Mejor nos separamos para investigar mejor. Al no ser que tengáis miedo. [Dijo con tono burlón].

La verdad es que no me apetecía la idea para nada, pero, solo por cómo lo dijo, acepté.

Continué solo por el pasillo, abriendo con temor todas las puertas que me encontraba a mi paso sin encontrar nada raro.

De pronto, en el piso de arriba, se comenzaron a escuchar unos pasos acompañados de una risa de niña.

Rápidamente corrí al punto de encuentro, junto a Alex y Jesús que se encontraban mirando las escaleras.

- Mejor nos marchamos ¿No? [Preguntó Alex con voz temblorosa].

- ¡Ni hablar! [Contestó Jesús]. Era eso lo que estábamos buscando. Subamos a ver de qué se trata.

Nos miramos unos segundos y, tras tomar aire, subimos poco a poco las escaleras para descubrir el origen del ruido.

Aún tengo grabado en mi mente el crujido de las escaleras mientras avanzábamos. Era aterrador.

Volvieron a escucharse las pisadas junto a la risa, pero esta vez acompañadas de un portazo.

Continuamos por el pasillo hasta la puerta que se había cerrado y nos detuvimos temblorosos ante ella.

- Vamos. [Dijo Jesús abriendo la puerta].

La habitación se encontraba completamente llena de espejos. Era bastante inquietante.

Alex fue a dar el primer paso, pero lo detuve poniéndole la mano en el hombro. Me había percatado de algo muy importante.

- ¿Qué ocurre? [Preguntó intrigado Alex].

- Mira la camiseta de Jesús. [Contesté]. Las letras… están al revés, como si se vieran en un espejo…

Jesús se paró justo en el centro la habitación en completo silencio. Me miraba reflejado en el espejo que tenía justo enfrente y sonreía de forma preocupante.

- Veo que te has dado cuenta… [Dijo Jesús sin quitarme los ojos de encima]. Ya puedes salir, Amanda…

- ¿Amanda? ¿Quién es Amanda? [Pregunté asustado].

En ese momento, los espejos se iluminaron y, entre ellos, empezó a apreciarse una silueta.

- Por fin nos conocemos, Pedro. [Dijo la extraña niña acercándose a mí].

- ¿Cómo sabes mi nombre?

- Digamos que un amigo tuyo me ha hablado mucho de ti. [Dijo señalando al espejo].

Ahí estaba, mi otro yo, ese maldito reflejo con el que me había enfrentado anteriormente en mi casa. En su cara podía apreciarse las ganas de venganza.

En un abrir y cerrar de ojos nos encontramos frente a Amanda, y nuestros dobles.

Pude divisar al autentico Jesús al otro lado del espejo golpeándolo con todas sus fuerzas y pidiendo salir, pero no se le oía.

Alex tiró de mí con todas sus fuerzas para que nos fuéramos de ahí cuanto antes.

Corrimos todo lo que pudimos y descendimos las escaleras, pero, para nuestra sorpresa, acabamos de nuevo frente a ellos.

Descendimos las escaleras una y otra vez sin resultado. Siempre aparecíamos en el mismo sitio.

- No podréis escapar. Es la hora de jugar [Dijo Amanda sonriendo].

¿Qué podíamos hacer? No había forma alguna de escapar de aquel infierno. Nuestro final era inminente.

Aún recuerdo a esos seres, que poseían nuestra apariencia, acercándose lentamente hacia nosotros.

- ¿Quién demonios eres? ¿Qué quieres de nosotros? [Pregunté gritando con todas mis fuerzas].

- Tú mismo te has respondido [Dijo Amanda sonriendo]. Soy ese ser del averno que todo el mundo teme. Puedes llamarme Demonio, Diablo, Satán, Belcebú…. Tú eliges.

En ese momento me di cuenta de que era un tema muy serio. Una cosa era enfrentarse a un espíritu cabreado y, otra muy distinta enfrentarse al mismísimo demonio.

Unas sirenas interrumpieron la escena. Recuerdo el destello de unas luces azules atravesando la ventana.

Escuchamos unas pisadas rápidas desde la entrada. Velozmente ascendieron las escaleras hasta nuestro encuentro.

- Chicos, no podéis estar aquí ¿por qué habéis venido?

-Señor agente, ellos…

No pude ni terminar la frase. Tengo grabada la escena en mi mente. La niña tenía la mano dentro del pecho del agente.

Vi como le arrancaba el corazón frente a mí sin poder hacer nada al respecto.

Volvimos a correr escaleras abajo mientras se ocupaba del policía y esta vez funcionó. Una vez en la planta baja corrimos todo lo que pudimos hasta dejar la casa atrás.

Sin saber el por qué, me detuve y miré de nuevo hacia ella. Ahí estaba, mirándome fijamente, en la ventana.

- Algún día volverás. Recuerda que yo siempre estoy acechando en la oscuridad. Nunca te desharás de mí…